Impresiones Finales

El mundo lleno e invisible de Mario Kart World

2026-08-02 • Switch 2
El mundo lleno e invisible de Mario Kart World

Cuando el público generalista piensa en Nintendo, es posible que escuchemos palabras como “juego en familia” o “diversión con amigos”. Normalmente, este pensamiento va acompañado del personaje insignia de la compañía lanzando tortugas en un kart para ganar carreras. En efecto, piensan en Mario Kart. No seré yo quien lo niegue. La saga Mario Kart es famosísima, mayoritariamente disfrutada en compañía y es cierto que gran parte del atractivo viene de su modo multijugador.

A lo largo de los años, la saga ha gozado de una popularidad abismal, alcanzando su punto máximo con Mario Kart 8 Deluxe para Switch. Con más de 70 millones de copias vendidas, y siendo un juego cuya versión original salía en 2014 en Wii U, no era de extrañar que la saga de carreras del fontanero liderase la salida de su próxima consola. Así pues, 11 años después de su último lanzamiento original, llegaba a nuestras vidas la nueva entrega de la saga Mario Kart junto a Nintendo Switch 2: Mario Kart World.

Contrariamente al público general, yo no pienso en divertirme con otras personas cuando pienso en videojuegos ni en Nintendo en particular. O al menos no siempre. Nunca rechazaré un reto a un Smash o al propio Mario Kart, pero lo que más me gusta es sumergirme en un universo yo solo y vivir una aventura. Puedes pensar en Zelda, pero si no formas parte de ese público general, se te ocurrirán muchas sagas que puedes disfrutar solo. Por este motivo, Mario Kart World no me entusiasmó como juego de salida de la consola.

Para ser justos, la saga siempre ha tenido un componente de modo single player: los Grand Prix son experiencias que nos han acompañado a lo largo de la franquicia y siempre ha tenido un fuerte componente de un solo jugador, aunque puedas también jugar a dobles. El modo contrarreloj también es prueba de ello. Y es por ello, junto a su potente componente multijugador, por lo que he jugado a todos los títulos de la saga desde su debut en Super Nintendo.

Sin embargo, mi experiencia con el último título de la franquicia ha ido mucho más allá. En primer lugar, por la adición del genial y aplaudido modo supervivencia, en el que corres a través de varios circuitos seguidos y en cada uno de ellos se eliminan los cuatro últimos. Y en segundo lugar, por añadir un nuevo sistema de exploración en un mundo abierto que causó críticas a la entrega y creo que ha sido injustamente incomprendido.

Mario Kart World 2
Y es en este mundo abierto, que además da título al juego, en el que me voy a centrar. Todos los circuitos forman parte del mismo mundo y están conectados entre sí. Esto enlaza la variedad de ecosistemas que forman los diferentes circuitos. Veremos desiertos, bosques y prados que conectan bazares y pueblos, castillos embrujados, montañas nevadas, volcanes, castillos, un mundo de dinosaurios y mucho más.

Admito que mi primera impresión fue la misma que para la mayoría de jugadores y críticos: el mundo parece que esté vacío y no se pueda hacer nada. Pero nada más lejos de la realidad, el mundo abierto de Mario Kart World está literalmente plagado de cientos de coleccionables. De hecho, deberemos activar 150 casillas de interrogación, encontrar 200 monedas Peach y activar y completar 394 misiones escondidas en interruptores P. Es decir, ¡hablamos de 744 coleccionables!

Mientras que los interruptores de interrogación son los más fáciles de encontrar, todos en los circuitos principales del juego, las monedas Peach son un caso aparte. Están literalmente en cualquier rincón del mundo, y conseguirlos todos puede llevar muchas horas.

Pero son las misiones de los interruptores P lo que me ha fascinado. Una vez pulsamos uno, aparecerán obstáculos, propulsores o nuevos corredores en pantalla que llenan el mundo y definen la misión a cumplir. Las misiones suelen ser asequibles para el jugador promedio. Sin embargo, hay unas cuantas que requieren de entrenamiento y gran destreza. Se me ocurren sobre todo dos difíciles de olvidar. Una está cerca del castillo de Peach, en la que hay que hacer piruetas por una pared curva bloqueadas por vigas de cemento. Y la más compleja, un espectáculo de piruetas en el Shy Guy Bazaar. Os aseguro que en algún momento pensé que me sería imposible. El número 394 no es arbitrario. En japonés, los dos primeros dígitos se leen “san-kyuu”, mientras que el 4 en inglés se lee “for”. En conjunto, thankyou for playing.

Mario Kart World 3
La experiencia del mundo abierto ha sido genial. Puedo haberme pasado unas 35 horas paseando por el mundo abierto. En un principio, fue simplemente el disfrute de conducir sin presión por llegar a la meta después de unos cuantos Grand Prix y modos supervivencias. También por probar de pasear con amigos por ese mundo. Pero en algún momento, fue aceptar el reto de explorar cada rincón de Mario Kart World y coleccionar todo lo que ofrece. Dicho esto, me gustaría que se hubiera explotado más. Una historia con enemigos como en Diddy Kong Racing por ejemplo. O simplemente jefes a los que ganar en circuitos o derrotar con tortugas. Pero entiendo que Nintendo lo ha tomado como un centro de disfrute y de exploración tranquila. El playground donde experimentar con la jugabilidad sin presiones, donde descubrir por ti mismo las diferentes mecánicas, probar personajes y vehículos o descubrir la enorme jugabilidad con las misiones. Y eso es lo que creo que hace grande a esta modalidad: disfrutar de conducir el kart.

Para mi el mundo abierto ha sido la gran sorpresa, y a día de hoy, uno de los grandes añadidos de Mario Kart World. Para nada hace sombra al Grand Prix o al modo supervivencia. Estos son geniales y son los que elevan al juego al lugar que le corresponde. Pero después de recibir tres veces seguidas una tortuga de pinchos justo antes de la meta del modo supervivencia, o justo antes de la última carrera del Grand Prix que necesitas para conseguir la copa dorada con tres estrellas, pasearte por el mundo abierto puede ser tu forma de reconciliarte con el juego.

Acabar con todas las copas, ya sea en Gran Prix o en modo supervivencia, junto a todos los coleccionables del mundo abierto me ha llevado alrededor de 60 horas de juego. Sin embargo, su modo multijugador online hace pensar que, como ya pasó con las anteriores entregas, aún nos queda mucha gasolina en el kart.