Del círculo a la esfera en Kirby y la Tierra Olvidada
Kirby y la Tierra olvidada
Kirby se convirtió en una de las franquicias más reconocidas de Nintendo en la época de la Super NES y Game Boy. Juegos como Kirby Super Star o Kirby’s Dream Land 2 dotaron a Kirby de una de las personalidades más reconocibles de la compañía. Mario saltaba sobre enemigos, Link atacaba con una espada, Donkey lanzaba barriles y Kirby se tragaba a enemigos para adquirir sus habilidades. Con la llegada de Nintendo 64, las principales franquicias de Nintendo saltaron al 3D. Sin embargo, no pasó lo mismo con Kirby. No por ello pasó a ser una saga olvidada. Todo lo contrario: mantuvo su presencia en juegos de plataformas 2D y se convirtió en una saga que usarían para experimentar con el hardware futuro así como con diferentes apartados artísticos, como sucedía por ejemplo en Kirby and the Rainbow Curse de Wii U. Sin embargo, HAL Laboratory optó por llevar a Kirby a un plano tridimensional en Kirby y la Tierra Olvidada, lanzado para Nintendo Switch en 2022.
En Kirby y la Tierra Olvidada, Kirby es arrastrado de su apacible vida en Dream Land junto a los Waddle Dees a un planeta desconocido y postapocalíptico. Al llegar a estas tierras, conoce a Elfilin, nuestro compañero de viaje junto al que nos embarcaremos en la misión de rescatar a los Waddle Dees a través de varios mundos, como una ciudad abandonada, un mundo acuático, un parque de atracciones, un país nevado, entre otros paisajes que a veces se alejan de los mundos de Kirby más tradicionales.
Como decía, el mayor impacto del juego es el salto de Kirby a las 3D. Y el salto no es de vértigo: la propuesta es tridimensional, pero la gramática del juego es más Kirby que nunca. Partimos de un hub central, la ciudad en la que habitan los Waddle Dees, desde el que podremos ir a los diferentes mundos del juego. Cada mundo tiene entre cinco y seis niveles, en los que deberemos avanzar rescatando Waddle Dees, derrotando a jefes intermedios que ya conocíamos en la saga, y finalmente acabando con el jefe de la zona. Y la estructura de niveles, aunque tridimensional, recuerda muchísimo a los Kirby que mencionábamos en la introducción: fases que componen los distintos mundos, exploración, habilidades, coleccionables y jefes. Y esto no supone ningún problema: la esencia sigue siendo la misma dando profundidad a los niveles. Es, de hecho, tan equivalente como lo fueron Super Mario 3D World y Land a los Super Mario originales de NES y Super NES. Sin embargo, con Kirby la apuesta gana profundidad al incluir una historia más compleja que deberemos intuir, así como una jugabilidad más profunda gracias a sus poderes.
Kirby obtendrá habilidades al tragar enemigos, adquiriendo poderes característicos como el fuego, el hielo o el martillo entre muchos otros. Y más allá de ello, podrán evolucionar al recolectar piedras de rareza. Es la forma que tenemos de subir de nivel, así como de mantener la frescura durante la aventura al tener que aprender a usar de nuevo estos poderes. Las piedras las obtendremos durante el desarrollo del juego, así como a lo largo de minijuegos en la ciudad de Waddle Dees o la multitud de mininiveles que encontramos en los distintos mundos y que nos obligan a dominar las habilidades de Kirby.
Además de las habilidades habituales, tenemos un nuevo fenómeno llamado transmorfosis. Este consiste en que Kirby puede absorber objetos de los que puede servirse, como bombillas que iluminan el camino, máquinas expendedoras de refrescos para atacar o incluso un coche. Todo el conjunto hace que nos encontremos en un mundo con muchísimas posibilidades y mantiene la frescura de la aventura. Estas mecánicas aprovechan el 3D incluso más que las habilidades de transformación, hasta el punto de que algunos niveles se sostienen en ellas. El ejemplo más representativo es el coche. Algunos niveles se sirven de él y no serían ni la mitad de satisfactorios en un mundo bidimensional.
La aventura se expandió en 2025 en Switch 2 con la llegada del Mundo Astral. En esta, se añade una nueva historia desarrollada en dos fases por mundo que extienden algunos niveles originales, siendo en este caso los Astralines los que deben ser salvados en lugar de los Waddle Dees. La expansión se puede jugar desde el primer momento y se desarrolla al mismo nivel que la aventura principal. En ella, encontraremos nuevos coleccionables, transmorfosis y retos, que elevan la profundidad pero sobre todo la dificultad del juego principal.
Por su aspecto infantil y amistoso, Kirby siempre ha sido junto a Yoshi el exponente principal de Nintendo de juego de entrada por su facilidad. Y aunque esto en realidad no siempre es del todo acertado, el juego se vuelve más exigente en los últimos compases del juego. Muy a destacar el Coliseo Z+ del Mundo Astral, en el que probablemente necesitarás unos cuantos intentos y ayudas para acabarlo.
En el plano personal, me he pasado Kirby al completo un par de veces: en Switch a su salida y en Switch 2 con la expansión del Mundo Astral, siendo una aventura de unas 30 horas (35 si añadimos el Mundo Astral). Creo que era lo que la saga necesitaba para ganar seriedad en su propuesta. Los mundos me han parecido geniales, a destacar sobre todo el parque de atracciones (Viva Maravilia) y el mundo de nieve (Olvido Invernal). El diseño de niveles se siente totalmente Kirby y la evolución al 3D se hace muy orgánica. La cantidad de minijuegos que hay ayuda a equilibrar la aventura después de ir superando fases, y la cantidad de coleccionables, larga pero asequible, empuja a querer conseguirlos todos. Me gustaría destacar la calidad y variedad de los jefes. Algunos ya conocidos como una variación de Whispy Woods, Meta Knight o el Rey Dedede, y otros nuevos como Lionel o Zarparina. Todos se derrotan de distinta forma, tienen distintas habilidades y son cada vez más exigentes, haciendo la experiencia muy completa. La crítica principal que le puedo hacer es el exceso de libertad en el uso de habilidades. Que estas fueran más necesarias para resolver puzzles podrían darle más importancia que simplemente una elección sobre cómo derrotar a un jefe o pasarte la aventura. Si bien es cierto que algunos puzzles sí necesitamos cierta habilidad, esta siempre está muy disponible. El hecho de que las habilidades necesarias para resolver algún problema fueran más escasas y alejadas de la solución podría dar al juego un reto más interesante.
Kirby y la Tierra Olvidada demuestra la solvencia de la franquicia de Kirby. Su sólida base que ha ido desarrollándose durante décadas en dos dimensiones se expande al añadir profundidad de una de las maneras más naturales que he visto en los videojuegos. Pero lejos de hacerlo sin justificación alguna, exprime las posibilidades del nuevo espacio con elementos como la transmorfosis, al mismo tiempo que se limita a espacios cerrados que no dejan escapar la esencia de la saga. Esto ilusiona, esperando entregas más ambiciosas como ya vemos en el anunciado Kirby and the World Beyond para Switch 2 en primavera de 2027. Estará por ver si HAL Laboratory es capaz de mantener la esencia Kirby en un mundo completamente tridimensional; algo que descubriremos pronto.